Reconocimiento antes que automatización
El primer prototipo se prueba en una sola sala durante dos semanas. Ajustamos el umbral de detección con datos reales de esa sala, no con valores de laboratorio. Si el sensor confunde una corriente de aire con una persona, lo sabemos antes de replicarlo en el resto del edificio.
Procesamiento en el propio módulo
Los patrones de presencia y los gestos se resuelven dentro del dispositivo. Fuera solo salen datos agregados de consumo. Esto limita la latencia de las escenas y deja el control de la información en manos de quien habita el espacio.
Escenas que se corrigen con el uso
Una escena de luz o clima no queda fija tras la puesta en marcha. El módulo registra cuándo se corrige a mano una decisión automática y ajusta el comportamiento en consecuencia. Con el tiempo, las intervenciones manuales bajan de forma medible.
Límites claros del sistema
No prometemos anticipar todo. Los módulos predicen rutinas repetidas, no decisiones puntuales. En zonas con actividad irregular, la detección se apoya en varios sensores y aun así puede requerir ajuste manual las primeras semanas.