The Ai Kit

Talleres de integración de sensores y módulos neuronales

Sesiones de trabajo donde se configura el reconocimiento de presencia y gestos sobre planos reales, se ajustan los umbrales de cada zona y se definen los escenarios automáticos que gobernarán la instalación. Cada taller parte de un plano concreto —una vivienda, una oficina o una planta de laboratorio— y termina con los módulos ubicados, la lógica de activación documentada y las pruebas de campo hechas en sitio.

Duración habitual de dos a cuatro jornadas, con material de montaje, banco de pruebas y perfiles de instalación en formato digital para el equipo técnico que continuará el trabajo.

Qué cubre el taller y qué queda fuera

El taller de The Ai Kit es una sesión de trabajo sobre instalaciones reales: presencia, gestos y clima en viviendas y oficinas pequeñas. Antes de reservar conviene saber dónde encaja bien y dónde no.

Alcance del trabajo

Trabajamos con módulos NX-1, GV-2 y PC-3 sobre instalaciones existentes o en obra. Revisamos recorridos de cableado de baja tensión, ubicación de sensores en techo o perfil, y ajustamos umbrales según la actividad real de cada zona. El taller no incluye obra eléctrica de media tensión ni reformas estructurales: eso lo coordina el electricista responsable de la instalación.

Presencia no es identidad

Los sensores distinguen ocupación, movimiento y gestos, pero no identifican personas concretas. No hay reconocimiento facial ni seguimiento individual. Si el escenario necesita saber quién entra y no solo que hay alguien, ese caso queda fuera de lo que resolvemos aquí.

Datos y conectividad

Los escenarios base funcionan de forma local, sin depender de la nube. Cuando se activa la parte predictiva del módulo PC-3, la estadística de ritmo se calcula en el propio dispositivo y solo se comparten indicadores agregados de consumo. Sin red estable en el edificio, el taller se limita a los modos locales.

Qué se entrega al terminar

Al cerrar la sesión queda un mapa de sensores por zona, la lista de escenarios activados y las notas de ajuste para las primeras semanas. La puesta a punto fina se hace después, con el uso real, no en la misma jornada.

Si tu caso encaja en este marco, cuéntanos la instalación en contacto antes de la sesión.

Lo que cuentan quienes ya montaron los módulos

Los comentarios que llegan tras las sesiones de taller suelen centrarse en un mismo punto: el comportamiento del sistema en el día a día, no en la ficha técnica. Estos son tres casos reales de instalaciones en vivienda y oficina pequeña.

Oficina con despachos que cambian de ocupante

Instalamos el módulo de presencia en cuatro salas de reunión y dos despachos compartidos. Antes, la luz quedaba encendida toda la tarde porque nadie se acordaba de apagarla al salir. Ahora el sensor distingue una persona sentada de una silla vacía, y el clima arranca solo cuando alguien entra de verdad. La primera semana ajustamos el umbral porque el pasillo generaba falsos positivos; con la zona delimitada, dejó de pasar.

Vivienda con cocina abierta y manos ocupadas

El cliente quería controlar luz y persiana sin tocar nada mientras cocinaba. El sensor de gestos quedó montado sobre la isla, a unos dos metros y medio del punto de uso. Al principio los gestos amplios de cocinar activaban la persiana por error, así que redujimos la sensibilidad y limitamos la escena a la franja horaria de la tarde. Desde entonces funciona sin interrupciones.

Piso con horarios irregulares

Aquí el interés estaba en no llegar a casa con el ambiente frío. El módulo predictivo tardó unas dos semanas en construir un patrón fiable de entradas y salidas. No es magia: si los horarios cambian mucho, la predicción se queda corta. Pero en una rutina estable, la temperatura ya estaba lista antes de abrir la puerta, y el consumo no subió respecto al mes anterior.

Formatos de taller para integrar sensores y neuromódulos

Cada taller parte de una superficie real: vivienda, oficina o local técnico. Antes de configurar nada, medimos el recorrido de las personas, los puntos donde la luz cambia sola y las zonas donde un gesto reemplaza un interruptor. El objetivo no es llenar de hardware, sino que el sistema reconozca presencia y necesidad sin que nadie lo piense.

Los módulos se montan en techo o perfil, con alimentación de baja tensión y ajuste local. La inferencia ocurre en el propio dispositivo; los datos de presencia no salen del edificio. Eso condiciona el diseño del taller: trabajamos con la red existente, no contra ella.

Taller de reconocimiento de presencia

NX-1 en techos de paso, pasillos y salas con actividad variable.

  • Calibración del umbral entre persona y fondo térmico.
  • Reglas de encendido por ocupación real, no por horario.
  • Integración con la iluminación y el clima ya instalados.
Ver este formato

Taller de control por gestos

GV-2 en cocinas, laboratorios y dormitorios donde tocar la pared no es cómodo.

  • Ajuste del alcance útil, hasta tres metros según la zona.
  • Separación entre gesto intencional y movimiento de paso.
  • Asignación de comandos a luz, persianas y escenas puntuales.
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Taller de clima anticipado

PC-3 en pisos y oficinas con ritmo de uso estable a lo largo de la semana.

  • Lectura de la rutina local durante las primeras semanas.
  • Preparación de temperatura y aire antes de que llegue alguien.
  • Envío externo solo de consumos agregados, nunca de presencia.
Ver este formato

Si todavía no sabes qué formato encaja con tu espacio, revisa primero cómo trabajamos o escríbenos desde contacto y lo vemos sobre plano.

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